La tradición de ir a observar cómo arriesgan la vida los clavadistas de La Quebrada, en Acapulco, atraviesa momentos difíciles. El temporal de violencia que azota al puerto guerrerense ha golpeado duro las finanzas del sector turístico, registrándose pérdidas inconcebibles hasta hace unos años. A la baja afluencia de turistas, tanto nacionales como extranjeros, se le suma ahora el cierre del emblemático hotel El Mirador, que, sin explicación o previsión alguna hacia sus empleados, cerró sus puertas el lunes de la semana pasada. Clavadistas de La Quebrada han hecho un llamado a los propietarios de El Mirador y a la sección 112 del Sindicato de Trabajadores (CTM) para reabrir el hotel que contribuyó al esplendor de aquel Acapulco de María Bonita.
Para Ismael Vázquez García, presidente de la Unión de Clavadistas, el cierre del hotel El Mirador, además de mandar una mala señal a los turistas, pone fin a una historia de 78 años, protagonizada tanto por el hotel como por los clavadistas, donde ambas partes se beneficiaban mutuamente.
Venimos de vivir una pesadilla, apenas comenzamos a salir de nuevo adelante, y ahora pasa esto. Es contrastante con el esfuerzo que hemos hecho para mantener a flote a Acapulco.
Esfuerzo que los clavadistas de la Quebrada demostraron al no cejar en sus presentaciones, aún y cuando durante los meses de septiembre y octubre contaron con audiencias de hasta cinco o seis personas: “nunca suspendimos las exhibiciones, nosotros teníamos que dar la cara”. Y no es para menos, apenas durante el pasado mes de octubre, se celebró el 77 aniversario de la aparición espontánea de los clavadistas de la Quebrada, fenómeno que con el paso del tiempo se convierto en un auténtico atractivo turístico en el puerto. Una estatua de un clavadista emprendiendo el descenso da fe de ello.
Por el hotel El Mirador desfilaron figuras del mundo de la farándula y el deporte, como John Wayne, Liz Taylor, Sammy Davis junior, Frank Sinatra, Hugo Sánchez y Fernando Valenzuela. Incluso el entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, fue uno de sus huéspedes más distinguidos. Los motivos que llevaron al cierre de este hotel continúan siendo un misterio. Una vez terminado el puente vacacional por el 20 de noviembre, los trabajadores fueron desalojados y El Mirador cerró sus puertas. A pesar de que el líder sindical Ramírez Justos declaró no conocer los motivos que orillaron al cierre, fuentes cercanas a los dueños del hotel reportaron a los periodistas de La Jornada que la clausura del lugar se debió a una “excesiva presión sindical”.
Imagen: Déjà vu Collectors